
corté las hojas pegadas
paso a paso
como dijiste
leí lo de la tristeza
las ganas
vos
*
tres cerillas de una en una encendidas en la noche
la primera para ver tu rostro entero
la segunda para ver tus ojos
la ultima para ver tu boca
y la oscuridad total para recordar todo eso
al estrecharte entre mis brazos
*
hay un día que no vuelve a empezar
-me decía apoyada en el balcón
hay una sonrisa nueva que ya no reconocerás
antiguo
clavado como una bandera en un recuerdo inconcluso
ávido de nada más
estático como una metáfora que alude
a espacios que desconocemos
el camino era frío
como una tarde en la que le dolía el pecho
y murió allí
entre toda esa cantidad de gente apurada por sentir
algo
distinto
ajeno
algo que la despegue de un fondo desfigurado de realidad
los libros vuelven a los estantes
todos sabemos
que como en
supermercados chinos
hay estantes fabricados para no ser vistos
los libros y las palabras todas vuelven a ese estante
que por la altura, se esconde de la mirada
y elegiremos qué recordar
no hay un proverbio chino
no hay carpa ni cumbre
hay solo décadas de esperar
para redescubrir un camino difuso de nuevo
a dónde vamos?
habiendo echado la fe
en una taza de café amargo
frío
insomne
revolvemos bien
para disolver
una vez allí
esperamos que llegue el invierno,
por que los recuerdos del verano
no nos sirven
cuando nieva
para quienes vimos que la nieve
es blanca
pero con el sol
se hace barro
que se pega a los zapatos
y hace ruido al caminar
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