
Tomo el recreo que conduce al río, miles de cientos de miles de ladrillos apilados en forma de riqueza mal habida, conciben el panorama. Descansos con olor a piscina, anhelos de spa, polvilo de 4x4, domingos con niñera, recreos privados, inconsciencias colectivas.
Ella me pedía que le explicara como introducir las monedas
en aquel extraño aparato que le marcaba el precio del
próximo viaje, desconocía un mundo sin chofer, desconocía un
recorrido sin aire acondicionado.
Ellos, hablan en Inglés, aprecian su lengua materna, pero la aclaran secundaria a la hora de su platicar cotidiano.
El muchacho de la “Academia U.S.A” pide la palabra: considero necesario colegas, que tomemos en cuenta la posibilidad de introducir en nuestra legislación la posibilidad de trabajos voluntarios. Es imposible que sigamos sosteniendo con nuestros impuestos las penitenciarias, nosotros, gente de bien, dándole de comer a los posibles futuros asesinos de nuestros hijos….”
Él trataba de explicarme los beneficios de irse a México, “y..si..son cinto mil dólares por cuatrimestre..pero puedo salir gerenciando cualquier multinacional..”
Quien acostumbró de niño la tarea de ordenar a un tercero para
que cumpla las funciones que le corresponderían, tratará de
hacerlo toda su vida.
“es que dian, no tiene sentido….no, yo no voy a levantar esa moneda, por que el acto muscular , el ejercicio físico que eso implica no suma el costo mismo de esos diez centavos”
El río, serán 15 cuadras.
Y si, hay comodidad en todo aquello. Hay bienestar en mirar el mundo desde el living decó de aquel piso, hay frescor, y la soltura de bolsillo podría implicar solvencia de conciencia.
No puedo concebir, yo, cuales serían los pensamientos que vendrían a mi en caso de poder eliminar de mi mente las preocupaciones monetarias. Quizás si me dejara de preocupar por el pago del alquiler, las expensas o el pasaje, quizás si no me agobiaran las deudas o el confeccionar la semanalidad, quizás….
Quizás
nunca jamás
podría
no no
no puedo dejar de querer, como mi más tierno y preciado anhelo, hacer
estallar cada uno de esos edificios.
Para entonces, cruzarme de vereda, y ver….ver como vuelan en mil pedazos las tardes de shoping, los muebles desing, los descansos de spa, los atardeceres de brandi, los tacos -sobre hermosamente aspirada por otro- alfombra, las toallas de piscina, los helicópteros del mediodía, los viajes con chofer, los insomnios con plasma, los vinos caros en cuarentena y la casa que alquilaste en el country para el verano
+
.